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En tierra de castillos: Madrid y Castilla y León

Jueves, Diciembre 17th, 2009

Los castillos son una parte fundamental del patrimonio histórico-artístico de España. Un viaje por Castilla y León y Madrid le descubrirá algunos de los ejemplos más importantes y representativos de la arquitectura defensiva española. Fortalezas medievales que hoy son hoteles, museos, centros culturales

Los castillos son una parte fundamental del patrimonio histórico-artístico de España. Un viaje por Castilla y León y Madrid le descubrirá algunos de los ejemplos más importantes y representativos de la arquitectura defensiva española. Fortalezas medievales que hoy son hoteles, museos, centros culturales…

Si le gustan las historias de castillos y caballeros, España es un destino que debe conocer. Las fortalezas españolas poseen unas características propias que las hacen muy diferentes a las del resto de Europa. En general, se encontrará con construcciones funcionales, de aspecto sólido y austero, con muros y torreones almenados y que incorporan elementos hispanomusulmanes. Un recorrido por el interior de España, a través de las comunidades de Castilla y León y Madrid, conseguirá sorprenderle por la variedad de estilos y la cantidad de fortificaciones que se conservan.

Símbolo de Castilla y León

Situados en el casco urbano o en medio del campo, existen cerca de 300 castillos repartidos por toda Castilla y León. Antiguos e imponentes, resultan una figura habitual en el paisaje de cualquiera de sus nueve provincias: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Buena parte de ellos son de libre acceso, otros tienen visitas guiadas y teatralizadas, en otros es necesario concertar cita y de otros sólo es visitable el exterior. El Alcázar de Segovia, el Castillo de Gormaz, la ruta de las Fortificaciones de Frontera de Salamanca, las Murallas de Ávila… La lista de monumentos es numerosa, así que para no perderse nada, lo mejor es acudir antes a los centros de información y oficinas de turismo de cada zona.

Estos lugares lograrán trasladarle a otra época. Sin embargo, algunos continúan llenos de vida en la actualidad. El Castillo de Peñafiel, por ejemplo, hoy acoge el Museo del Vino de Valladolid, mientras que en el de Simancas, también de Valladolid, se halla uno de los archivos históricos más importantes de Europa. Otras fortalezas como las de Cuéllar y Coca, en Segovia, albergan centros educativos; o como ocurre con la de los Templarios (León) o la de Puebla de Sanabria (Zamora) funcionan como espacios para actividades culturales. Incluso hallará sitios donde podrá dormir: la Torre del Caracol (Zamora) y el castillo de Ciudad Rodrigo (Salamanca) son Paradores de Turismo; y el Castillo de la Mota (Valladolid), el de Castilnovo (Segovia), el de Magalia o el de Villaviciosa (ambos en Ávila) ofrecen alojamiento igualmente.

Atalayas y arte mudéjar en Madrid

Ya en Madrid descubrirá una veintena de antiguos torreones y fortalezas que han llegado hasta nuestros días en mayor o menor grado de conservación. El Castillo de Manzanares El Real y el de Buitrago de Lozoya son dos de las edificaciones más emblemáticas de la región. El primero es uno de los ejemplos más bellos de estilo palaciego, y combina elementos mudéjares, góticos y renacentistas. El segundo, junto a las murallas de la localidad, también es un hermoso exponente mudéjar.

Mención aparte merece la serie de atalayas musulmanas del siglo X, situadas en puntos estratégicos de la Sierra Norte: Arrebatacapas, El Berrueco, El Vellón y Venturada. Cuentan con un especial valor paisajístico e histórico, ya que servían para comunicarse con Córdoba y Granada mediante señales luminosas y de humo. Además, en Madrid encontrará itinerarios que le permitirán admirar otras fortificaciones defensivas de interés como el Castillo de Batres, el de San Martín de Valdeiglesias, el de Chinchón o el de Cadalso de los Vidrios.

Caminos de Sefarad

Martes, Septiembre 29th, 2009

Caminos de Sefarad. Un viaje en el tiempo a través de la España judía.
Durante muchas centurias, hasta 1492, la Península Ibérica fue un mosaico, un hervidero de pueblos, culturas y religiones. La presencia hasta esta fecha de comunidades judías esmaltó la geografía urbana de la península. Estas comunidades desarrollaron su propia cultura, practicaron sus costumbres y su religión y desarrollaron su vida social en estrecho contacto con las comunidades cristianas y árabes, según los casos. La riqueza de esta realidad es una herencia común, un patrimonio colectivo de muchos pueblos de España. Los Caminos de Sefarad son una propuesta de viaje por las juderías más destacadas.

La Red de Juderías de España ofrece al viajero abundante información. De ella destacamos: Cáceres. Sobre la extensión más antigua del soberbio conjunto monumental, Patrimonio de la Humanidad, la Judería Vieja se singulariza por su encrespado, irregular trazado combinando vías largas y empinadas con 220 placitas y lugares recónditos. Córdoba. El racimo de preciosas calles que diseñan la judería, envuelve al viajero con su peculiar embrujo andaluz. Visitar la pequeña sinagoga, los frescos patios interiores, la estatua de Maimónides o la Puerta de Calahorra suponen una experiencia inolvidable.

Girona. Enclave cabalístico de gran prestigio, esta bella judería luce su conservación de las esencias hebreas. Con la bulliciosa calle de la Força, como eje, y callejones tan emblemáticos como Cúndaro o Sat Llorenç, que alberta al Centro Bonastruc ça Porta.Hervás (Cáceres). Rústica y originalísima, una joya de escuetos y vistosos hallazgos arquitectónicos, apreciados en la disposición de algunas casas construidas con materiales pobres del mismo y humilde río Ambroz que casi lame los bordes pedregosos de la judería extremeña.

Oviedo. La capital del Principado de Asturias fue un significativo enclave judío durante el medievo. Contó con una importante sinagoga que se ubicaba en el interior del bello casco viejo, intramuros de la ciudad por la que los judíos se movían con libertad. Ribadavia (Ourense). Singularizada por recia y bien conservada piedra caliza de la zona gallega, la personal judería adquiere su mayor prestancia con la celebración de la Festa da Historia, que se celebra en Julio y reproduce vivencias judeoconversas. Segovia. La ciudad castellano leonesa, patrimonio de la humanidad, cuenta con una valiosa judería rehabilitada que comienza visitando la antigua sinagoga, hoy iglesia del Corpus Christi, y puede concluirse acercándose a los restos del cementerio judío.
Toledo. Todo el laberinto entramado urbano de la judería toledana hace honor, con sus dos emblemáticas sinagogas, la del Tránsito y la de Santa María la Blanca, al prestigio que convirtió a Toledo en centro imprescindible del judaísmo de occidente.

Tortosa (Tarragona). Prestigiosos banqueros, comerciantes y hombres de letras vivieron en la judería catalana, junto a la desembocadura del Ebro. Entonces punto de gran confluencia que todavía hoy seduce por el colorista acento marino de sus calles, travesías y plazuelas. Tudela (Navarra). Cuna del prestigioso viajero Benjamín de Tudela, el barrio judío tudelano fue centro destacado en la Navarra medieval. Conserva su caótica disposición y el incuestionable estilo hebreo de estrecheces, faroles y sinuosidades urbanísticas.

La Ruta de la Plata

Miércoles, Septiembre 9th, 2009

Desde época remota existe una ruta trazada entre montañas, valles y llanuras, que une el norte y el sur de España, en cuya cuenca baja del Guadalquivir floreció la primera gran cultura occidental, bajo la mítica monarquía de Tartessos, a finales de la Edad de Bronce. Debido a la gran riqueza minera, la zona adquirió gran significación como productora de metales preciosos. Cuando los romanos invaden la Península Ibérica, en el 218 a.C., otorgan gran importancia a las calzadas para abarcar la totalidad del territorio, habiendo sido la Vía de la Plata, calzada que enlaza Gijón con Sevilla a través de Astorga, León, Zamora, Salamanca y Mérida, una de las más importantes.

La Vía de la Plata fue la piedra angular, desde el siglo I hasta el siglo XIX, sobre la que se construyeron nuevos caminos y carreteras, y durante el medievo adquirió importancia con las cañadas, que la Mesta utilizaba para trasladar sus rebaños trashumantes. Por ello, la ruta Vía de la Plata es un excepcional legado histórico-artístico por el arte y la civilización que a su paso se crearon, levantando ciudades, circos, templos, acueductos, puentes, arcos y fortalezas, además de favorecer el desarrollo de una rica arquitectura tradicional, folklore, artesanía…

La ruta comienza en Sevilla, la antigua Hispalis. Desde allí, pasando por las ruinas de Itálica, antigua ciudad de la Bética Romana, la ruta nos lleva, a través de Zafra y Almendralejo, a Mérida, la llamada Roma Hispánica. Sigue rumbo a Cáceres y Plasencia.Ya en tierras de Castilla y León, la vía se adentra por Béjar y Salamanca. Siempre hacia el norte, llegaremos a Zamora y, a través de campos de cereal y lagunas, a Benavente y, desde allí, a Astorga y León. Campomanes y Pola de Lena son los primeros hitos asturianos que nos llevarán hacia Oviedo y Gijón, punto final del largo recorrido.