Santamaria contra Adri脿: duelo en la cocina
Las acusaciones hay que probarlas. La rivalidad en el deporte, el arte y cualquier otro oficio o profesi贸n- es buena y deseable; pero, tiene unos l铆mites. Sobre todo, cuando las acusaciones son del calibre de las que ha realizado Santi Santamaria (Can Fabes, Sant Celoni y Evo, seis estrellas Michelin en total) contra Ferran Adri脿 (El Bulli, tres estrellas y considerado el mejor restaurante del mundo) y sus decenas de seguidores en el mundo de la alta gastronom铆a. Santamaria ha acusado a Adri脿 y a otros cocineros de usar productos y formulaciones qu铆micas en la elaboraci贸n de sus platos que pueden poner en peligro la salud. El sector se ha incendiado y ha lanzado sus cuchillos contra Santamaria, que ha reincidido en sus ataques justo cuando acaba de presentar un libro.
La animadversi贸n entre Santamaria y Adri脿 se ha recrudecido con el tiempo. Los dos han apostado por estilos distintos de cocina; aunque ha sido Santamaria el que siempre se ha destacado por critic贸n. Nada de malo en ello. Cada uno tiene sus simpatizantes y detractores. He comido en Can Fabes y en El Bulli -despu茅s de largos a帽os de espera- y he disfrutado en ambos. No tienen absolutamente nada que ver. En Can Fabes comes productos tradicionales elaborados. Es una experiencia gastron贸mica cl谩sica de primera calidad. Si Can Fabes es una 贸pera de Puccini cocinada, El Bulli es una 贸pera de Richard Strauss. Que nadie espere encontrarse en los platos de Adri脿 guisantes del Maresme, besugo de Getaria o cordero lechal de Pedraza. Es una sucesi贸n imparable durante cinco horas seguidas de 32 tapas sorpresas, desde el aperitivo hasta los postres. He le铆do y escuchado cr铆ticas absurdas contra Adri脿 y su cocina de gente que se nota que nunca ha cenado all铆. No saben de lo que hablan. Adri脿, adem谩s, participa activamente con el cardi贸logo Valent铆n Fuster en el proyecto de investigaci贸n Alicia (financiado por Caixa Manresa en el monasterio de Sant Benet del Bages) a favor de la calidad de los alimentos y la pedagog铆a en la alimentaci贸n.
El cambio de paso de la cocina espa帽ola debe mucho a Santamaria y a Adri脿, al igual que a Juan Mari Arzak, maestro e 铆ntimo amigo del segundo y padre de la explosi贸n del sector. Gracias a la aparici贸n de estos genios, la cocina de nuestro pa铆s, desde el Pa铆s Vasco y Catalu帽a, se ha consolidado con un lugar en los mapas. El turismo gastron贸mico es una realidad de la que podemos sentirnos satisfechos y nuestros grandes restaurante son polo de atracci贸n para realizar pr谩cticas de aprendices de chefs de medio mundo. Ser cocinero es una profesi贸n ambicionada por muchos j贸venes. Hace quince a帽os era muy dif铆cil encontrarse en este diario -salvo en las p谩ginas de ocio del fin de semana- reportajes sobre gastronom铆a. Hoy, para EXPANSI脫N seguir el negocio de la gastronom铆a, ya sea con informaciones, reportajes, entrevistas y opiniones, es obligado. Comer es m谩s que ocio. Hay personas que est谩n dispuestas a ahorrar dinero para disfrutar de un tres estrellas una o dos veces al a帽o en vez de salir a cenar a cualquier restaurante de barrio dos veces al mes.
La guerra generada por Santamaria, de la que ya se han hecho eco en el extranjero, no beneficia en nada a Espa帽a y a lo logrado por su cocina en los 煤ltimos quince a帽os. El ministerio de Sanidad ya ha intervenido, negando los peligros de los que habla Santamaria. El cocinero de Sant Celoni s贸lo tiene dos opciones: disculparse o presentar pruebas. Hasta los genios pueden y deben rectificar.

productos aut贸ctonos. Adem谩s de periodistas del ramo tur铆stico, asistieron los alcaldes de las localidades marineras y t茅cnicos de turismo.
ponencias, los campeonatos y concursos (que premiar谩n, por ejemplo, a la mejor tortilla de patatas o a la mejor receta con aceite de oliva), los congresos como el dedicado esta vez a los pinchos y las tapas, o la entrega del galard贸n 鈥楲o mejor de la gastronom铆a鈥 que el pr贸ximo jueves recibir谩 Ferran Adri脿.
Comarca de la Sidra. Un concepto que re煤ne valores que van mucho m谩s all谩 del conocimiento de la sidra y la manzana.
Torrijas, roscos, bacalao… Unos platos que tienen raigambre cristiana